Grabado en 2005, “Un mundo por ganar” aprovecha la presencia en Venezuela de 15.000 jóvenes de 140 países para preguntarse por el apoyo a la revolución bolivariana y el impacto que está teniendo en el resto del mundo. Analizando el proceso sociopolítico el documental muestra la otra cara de la realidad venezolana que los grandes medios han ocultado a la opinión pública mundial. Durante años Venezuela ha sido la gran desconocida de América Latina. Con la llegada al poder del movimiento bolivariano, liderado por el controvertido Hugo Chávez, saltó a las primeras páginas de los medios. Desde 1999 el periódico L’Avanç ha sido uno de los pocos periódicos europeos que no participó en la campaña de descrédito y demonización de Chávez que culminó en el golpe de Estado al 2002. Precisamente, L’Avanç ha destacado en la prensa independiente por haber hecho un extenso y pionero seguimiento de más de seis años sobre el proceso bolivariano. De esta experiencia nació el proyecto de hacer un documental que diera voz a los venezolanos y permitiera al público internacional disponer de otros puntos de vista que la mayoría de la prensa estaba silenciando.
Este documental examina la Revolución Bolivariana de Venezuela y su conexión al movimiento mundial contra la globalización capitalista. Esta película muestra la evolución del movimiento popular en Venezuela desde el suceso del "Caracazo" en 1989 hasta las acciones masivas que devolvieron al Presidente Revolucionario Hugo Chavez al poder 48 horas después de un golpe militar liderado por USA en 2002. El tema principal es cómo la Revolución Bolivariana, gracias a su increible apoyo popular es una revolución que trasciende las fronteras de Venezuela y contribuye con alternativas concretas a la lucha contra el capitalismo neoliberal.
Estamos viviendo un periodo crucial. Los científicos afirman que solo tenemos 10 años para cambiar nuestro modo de vida, evitar que los recursos naturales se agoten e impedir una evolución catastrófica del clima de la Tierra. Nos jugamos nuestro futuro y el de las siguientes generaciones por lo que cada uno de nosotros debe participar en este esfuerzo colectivo. HOME ha sido creada para hacer llegar este mensaje de movilización a todos los habitantes de nuestro planeta. Es por esta razón que la película HOME es gratuita, gracias al mecenazgo del grupo PPR y la distribuidora Europacorp, que ofrecieron su apoyo de forma desinteresada. HOME se ha creado para ti. Corre la voz y colabora con el planeta. Un himno al planeta HOME es una oda a la belleza del planeta y a su delicada armonía. A través de los paisajes de 54 países capturados desde el aire, Yann Arthus-Bertrand nos lleva en un viaje único alrededor del planeta, para contemplarlo y entenderlo. Pero HOME es más que un documental con mensaje, es realmente una película magnífica. Sus espectaculares planos nos muestran la Tierra - nuestra Tierra - como nunca la hemos visto antes. Cada imagen nos enseña los tesoros de la Tierra que estamos destruyendo y todas las maravillas que todavía podemos conservar. “A vista de pájaro son necesarias menos explicaciones ". Nuestra visión se hace más inmediata, intuitiva y emocional. HOME no deja impasible a ninguno de los que la ven, despertando en todos nosotros la conciencia necesaria para cambiar el modo en que vemos el mundo. (HOME abarca los principales temas ecológicos a los que nos enfrentamos y muestra cómo todo en nuestro planeta está interconectado.) Sinopsis En los 200.000 años que llevamos los hombres sobre la Tierra hemos roto el equilibrio que durante casi cuatro mil millones de años de evolución se había establecido en el planeta. El precio que debemos pagar es alto, pero es demasiado tarde para ser pesimistas: la humanidad dispone apenas de diez años para invertir la tendencia, darse cuenta del grado de espolio de la riqueza de la Tierra y cambiar su modelo de consumo. fuente: webislam
Sin que sirva de precedente he añadido este video para alertar sobre la invasiòn afgana que es ya imparable. Añado ademàs un link donde podeis comprobar los verdaderos motivos de la misma: Link maldito
Los globalistas quieren que la República de los Estados Unidos caiga, y están tratando de usar su más nueva y sigilosa marioneta para destruir los últimos vestigios de la libertad estadounidense, su Constitución y su economía, mientras ayudan a los bancos a saquear el país. Este film muestra cómo es posible cambiarlo y restaurar lo que era bueno y correcto en la nación. (Son 14 partes de 10 minutos) gracias a Matías Rojas NewWorldNoticias
"Dark Secrets: Inside Bohemian Grove", de Alex Jones, documenta la primera incursión con cámara oculta a la sociedad secreta y su bizarro ritual pagano, practicado por sus miembros. Desde 1873, la élite global ha mantenido reuniones secretas en un antiguo bosque de California del Norte. Miembros del llamado Bohemian Club incluyen a los ex presidentes Eisenhower, Nixon y Reagan. La familia Bush mantiene una fuerte participación. Cada año en el Bohemian Grove, miembros de este club, de sólo varones, visten túnicas rojas, negras y plateadas y realizan un ritual ocultista en donde veneran a un gigantesco búho de piedra, sacrificando simuladamente a un ser humano (son 10 partes de 10 minutos) gracias a Matías Rojas NewWorldNoticias
¿Podría interesarle conocer cómo la barra de su bar favorito le saluda, la valla publicitaria ante la que pasa intenta venderle una nueva película, se establece una comunicación con productos, tienda y consumidor, todo ello con los nuevos minichips que transmiten y reciben información por radiofrecuencia? Si desea conocer cómo el minichip RFID cambiará su vida (y marketing), ésta es "su columna", sin duda. Un mundo en 99 dígitos del que no escapa ningún ámbito de vida. Ni la cocina, ni el museo, ni el supermercado o la discoteca de moda. Y por supuesto, que no existe sector económico que pueda darle la espalda al RFID. Con ello tampoco el marketing y la publicidad. El cambio llega de la mano de una nueva tecnología revolucionaria, RFID (radio frequency identification. Es decir, identificación por radiofrecuencia) que comienza su andadura de enorme poder de cambio y que sin embargo, apenas ha sido analizada o tenida en cuenta por los medios españoles. Lo hace en estos momentos mediante una diminuta plaquita de silicio insertada en las entradas para el mundial de fútbol 2006 de Alemania que se han puesto a la venta. Estos tickets presentan una primicia mundial en un macroevento. Emiten por sí solos tras recibir la correspondiente orden y si una entrada es robada o se pierde, basta con que el comité organizador del mundial bloquee el número programado, envíe una tarjeta sustitutiva y descubra al nuevo propietario ilegítimo directamente en la puerta del estadio con un lector que vía ondas electromagnéticas lee los chips RFID en las entradas que llevan los espectadores. Este lector también podría ser un miniordenador o un teléfono móvil. Como se ve, el chip RFID puede mucho más que el tradicional código de barras que tanto conocemos de los productos que adquirimos a diario. Gracias a sus infinitas posibilidades para la economía y vida diaria sube su producción y baja su precio a pocos céntimos de euro (en 2006, a unos 5 a 10 US cents). ¿Los más contentos con el nuevo chip? Las multinacionales del comercio. Wal-Mart en EEUU, Metro en Alemania y Tesco en Inglaterra (¿Carrefour en Francia?) son pioneros en su uso y en llevar adelante la nueva tecnología. Wal-Mart, Metro y Tesco se prometen ahorros millonarios una vez estén equipados todos sus productos con los radiochips que permiten detectar mucho mejor el robo, la falsificación y las faltas de productos en sus tiendas. Esto les permitirá disminuir sus almacenes y ahorrar en personal. Pero no sólo el comercio se ha contagiado ya con la fiebre del RFID. Alemania y China lo incluirán en más de 1300 millones de pasaportes o documentos de identidad. Atención publicitarios: Nokia ya trabaja en un móvil lector que puede leer (recibir las ondas) de los radiochips de su entorno. Por ejemplo, de carteles y vallas publicitarias en nuestras ciudades. Todo aquél que quiera conocer algo más de la nueva película "King Kong" únicamente deberá "enfocar" con su móvil la próxima valla o cartel en el mobiliario urbano habitual para que la bestia King Kong le transmita las infos de la nueva película, siempre que en su corazón de papel de valla tenga un chip RFID integrado. Expertos ya lo pronostican: "vamos al internet de las cosas cuando todos los objetos importantes del mundo tengan implantados una placa diminuta de silicio con su propio código". Las miles de millones de combinaciones harían posible una reserva inagotable de nuevas homepages que hablan sobre cada cosa. Cada producto tendría su web con mucha más información disponible que en el propio microchip. El consumidor encontraría en esa web todo lo imaginable sobre un producto concreto. Por ejemplo sobre los ingredientes exactos de su yogurt diabético o la procedencia de su crema de aloe vera. Para los protectores de datos, este nuevo mundo interconectado, ahora ya a nivel real gracias al chip, sería un horror. Ya intentan combatir lo sueños del comercio, fabricantes de productos de consumo y empresas tecnológicas. Pero no podrán parar la llegada masiva de RFID como tampoco se han podido parar tantas otras tecnologías modernas. De hecho, y según Forrester Research, investigadores de mercado de EEUU, en 2009 unos 40 millones de productos o cartones en el mundo llevarán estos radiochips integrados. En 2010 las empresas (¿la suya también?) se gastarán en chips RFID 11,7 millardos de dólares. Más detalles de lo que viene con RFID (Radio Frequency Identification): por ejemplo, en la venta a distancia (que en España no parece querer despegar...), Siemens y la empresa de venta a distancia Otto-Versand incluyeron este año un chip RFID en 20.000 artículos de sus catálogos y webs, como cámaras digitales y laptops. Resultado con éxito: sólo la mitad de la cifra habitual de artículos se perdió o fue robada. Pero quienes realmente están impulsando la implantación de esta nueva tecnología no son tanto los cataloguistas como los grandes grupos de la distribución. Los más adelantados, los alemanes del gigante Metro-Group (incluye las cadenas Kaufhof, Saturn, Media Markt, Real, Extra y Praktiker). Son los primeros a nivel global que desde noviembre 2004 sólo aceptan palets con productos de 22 proveedores escogidos y que deben llevar RFID chips. Cuando termine el año serán 100 proveedores, como Nestlé, Henkel, Procter & Gamble y el sponsor del Mundial de Fútbol 2006, Gillete, que incluirán los radiochips RFID. Los aún más grandes, Wal-Mart (EEUU) y el Grupo británico Tesco, se han unido para obligar con su poder absoluto de compra a que los fabricantes importantes incluyan chips RFID en una primera fase sólo en los palets a entregar (más adelante en cartones de productos y después ya en cada artículo). Ventajas que espera la gran distribución (que ya "marca el paso" a las marcas) con RFID: bajar ese 1,5% de su facturación que "desaparece" con los robos (¡en un país como Alemania ese 1,5% corresponde a toda la mitad del margen de negocio!) O algo demasiado común hoy en día: evitar gracias a la tecnología RFID que el cliente salga del establecimiento sin encontrar el producto deseado porque nadie sabe si quedan en la tienda o simplemente se olvidó pedirlo al fabricante. También se dificultarán los pirateos de productos y se ahorrarán cajeras, ya que las cajas registran automáticamente el precio al pasar el carrito de la compra junto a sus lectores por radio. RFID permite registrar hasta 200 etiquetas radiotransmisoras (chips RFID) por segundo y de forma automática. Con sus 96 dígitos el nuevo código electrónico permitirá dar un número a cada objeto importante en nuestro planeta. Problemas que se vislumbran: faltan estándares definitivos y frecuencias unificadas. Líquidos y metal estorban aún el paso de las ondas de radio. El espionaje industrial para quién se hace con un lector de datos RFID se facilitaría bastante. Los protectores de datos e intimidad como la asociación americana Caspian ("Consumidores en contra de que los supermercados invadan la vida privada") están más que preocupados con las posibilidades que ofrece esta tecnología para saberlo todo sobre el consumidor (lema: ¡con RFID tendremos a Gran Hermano hasta en el queso!). Porque los números RFID se pueden asociar con los datos de tarjetas de créditos Y por si no fueran pocos los problemas que se avecinan para el RFID, comienza la guerra por quién se hará cargo de los tremendos costes de implantación. ¿El comercio o los fabricantes? Para conocer y estudiar como nunca al consumidor de nuestras marcas y para una publicidad interactiva y mucho más enriquecida en calles, tiendas, aeropuertos, metros, autobuses, etc. RFID promete un nuevo mundo que dejará la boca abierta a más de uno de nuestros amigos marketinianos y sus agencias. El mundo de posibilidades de uso que se abre si RFID logra superar los problemas mencionados, será realmente fascinante. Seamos optimistas y esperemos que RFID nos ayude a conseguir un marketing y una publicidad mucho mejor que la actual.